Un poco de historia
Los primeros pobladores que ocuparon la zona donde hoy se levanta la ciudad
de Mar del Plata fueron las tribus indígenas de los indios llamados pampas
cuyo modo de vida se basaba en la caza de animales y en la recolección de
frutos.
El primer español que tuvo contacto con las costas marplatenses fue Fernando
de Magallanes. Por su parte, Juan de Garay realizó la primera entrada por
tierra entre 1581 y 1582, pero ninguna de estas dos expediciones dejó una
población permanente. Quienes realizaron el primer intento, fueron los
padres jesuitas Matías Strobel, Tomás Falkner y José Cardiel, quienes en
1747 establecen una misión jesuítica a orillas de la Laguna "Las Cabrillas",
hoy conocida como Laguna de los Padres.
En 1857, un consorcio brasileño-portugués, cuyo representante era Coelho de
Meyrelles, adquiere tierras en esta región e instala un saladero. La
población en torno al saladero, comenzó a ser llamada "Puerto de la Laguna
de los Padres". Por diversos motivos, el negocio no pudo continuar y a la
muerte de Coelho de Meyrelles una parte de sus tierras será adquirida por un
actor fundamental en la constitución de la ciudad de Mar del Plata, Patricio
de Peralta Ramos. Este es quien inicia las gestiones ante el gobierno de la
provincia para que se reconozca la existencia de un pueblo llamado "Puerto
de la Laguna de los Padres" en terrenos de su propiedad. El gobernador de la
provincia de Buenos Aires, Mariano Acosta, expide el decreto en 1874 donde
reconoce al nuevo pueblo.
Un acontecimiento que influirá positivamente en el desarrollo del pueblo de
Mar del Plata será la llegada en 1877 de Pedro Luro, quien se hará cargo del
saladero, la grasería, instalará un molino y construirá un nuevo muelle, lo
que dará un decisivo impulso a la agricultura.

Con la llegada del Ferrocarril, en 1886 el pueblo de Mar del Plata se fue
transformando en un centro urbano moderno. Atrajo una corriente de población
que fue gestando una sociedad permanente que habitaba todo el año, así
también marcará el comienzo de las inmigraciones de las Colectividades
extranjeras, como la italiana y la española. Paralelamente, desde fines del
siglo pasado hasta los años 30, Mar del Plata también fue un balneario de
elite. Las familias ricas tomaban sus vacaciones en la ciudad desde el mes
de noviembre permaneciendo hasta Semana Santa, lo cual generó que al lado de
la sociedad que residía permanentemente en la ciudad, se fuera gestando otra
de carácter "temporario" producto de la afluencia de veraneantes al sector
balneario. Hasta la década del 30 el grueso de los veraneantes llegaban
desde la ciudad de Buenos Aires por el Ferrocarril del Sud.
Con el impulso ferroviario , se construyó el Hotel Bristol en la temporada
1887-88, rápidamente fueron apareciendo los hoteles sobre la costa, como así
también los chalets y mansiones de la elite veraneante, que fueron poblando
la loma recostada sobre el mar entre la Playa Bristol y el Torreón del
Monje.
En la década del 20, a medida que la afluencia de veraneantes fue mayor,
algunos miembros de la elite comenzaron el éxodo hacia el sur de la ciudad,
instalándose en Playa Chica y Playa Grande, más allá de Cabo Corrientes
hasta el Golf.
Ante los grandes progresos que experimentaba el poblado, Mar del Plata fue
reconocida y declarada ciudad el 19 de Julio de 1907.
Los últimos grandes acontecimientos que terminan de consolidar a Mar del
Plata como una de las principales ciudades de la provincia, serán: la
inauguración en 1938 de la ruta nacional Nº 2 y la inauguración del puerto
de la ciudad en 1923, ya que estos hechos favorecerán el desarrollo de la
industria turística y la integración de nuestra ciudad al espacio económico
nacional.